Saturday, February 19, 2011

El 28 de febrero da comienzo el IX Festival de Cine Hispanoamericano


Felices porque la nieve (más que nada el hielo negro) parece habernos dejado en paz, el Club de Español iniciará su festival de cine el 28 de febrero, con películas tales como Evita, La máscara del Zorro, Frida, Como agua para chocolate, y Simón del desierto de Luis Buñuel.

Sunday, January 2, 2011

Los tres cuentos ganadores de Las Bicicletas de Boulder.


En esta ocasión el jurado se decidió por tres cuentos. Los tres son muy diferentes entre sí: Los zapatos rojos es un delicioso cuento de hadas para adolescentes; el segundo Las balas no sólo sirven para matar, es un microcuento de acción feminista muy bien llevado al desenlace fatal de una tragedia negra de amor; y el tercero El sol y la luna, es un magnífico relato sobre la creación del universo.

No cabe duda que nuestros estudiantes en Ball State University poseen un alto grado de creatividad. Felicidades a las ganadoras.

Los zapatos rojos de Stephanie Weyer


Fueron mis zapatos favoritos esas zapatillas rojas. No eran de color borgoña o tomate rojo. No, eran de color rojo, sin ambigüedad de colores primarios. Eran de lona y tenían cordones blancos y hasta me lavaba los zapatos con los cordones atados todavía. Así, se volvieron de un tono color de rosa.
Esos zapatos eran buenos para mí. Íbamos juntos por todas partes – a través de los Estados Unidos de costa a costa, y alrededor de Nueva York, donde viví por cuatro meses. Fuimos a la Argentina donde me rompí el pie pero no lo sabía. ¡Salieron agujeros en mis pobres zapatos por andar cojeando! ¡Ay! Me llevaban sobre colinas, pavimentadas y rocosas, a través del barro, la lluvia, incluso en la nieve (lo que era tonto porque eran de lona y no eran impermeables). ¡Pero complementaban toda mi ropa y mis conjuntos: la combinación elegante de camisa y pantalones negros… el estampado patriótico de mi túnica con rayas rojas y blancas sobre pantalones de mezclilla… las bufandas, sombreros y gafas. Los zapatos rojos eran usados en todas las ocasiones.
Ahora los zapatos rojos ya no son míos. Se supone que están en un basurero, pero yo espero que estén en el ropero de otra persona. Los zapatos se rompieron. Tenían agujeros por donde los dedos gordos de mis pies asomaban. Estaban raspados y, los talones interiores, se desgastaron. Por lo tanto la estructura de goma estaba a la intemperie, causando un desagradable chirrido. ¡Ya nunca podía impresionar a nadie en tales zapatos! ¡Y se convirtieron molestos en mi viaje con mi familia a Italia! ¡Chirrido tras chirrido! Así que, los abandoné en un hotel en Sorrento. La verdad es que fue muy difícil para mí. ¡Los amaba tanto! Los puse en el alfeizar de una ventana y tuvieron una buena vista hacia el Mediterráneo. Ahora están perdidos.

Las balas no sólo sirven para matar de Stephanie Bauza


Mientras tomaba el sol en Brighton, Grace pensaba en la vida que le esperaba en Londres. Tomar vacaciones no es una opción que hubiera hecho por sí misma. Su madre la empujó a huir de su vida por una semana. Con todo lo que iba mal, la madre sentía que Grace necesitaba un poco de tiempo para despejar su cabeza y dejar que el aire fresco del Canal Inglés aclarara sus pensamientos.

Todo había empezado dos meses antes, cuando Grace, por primera vez, descubrió que su novio estaba llevando a cabo diversas aventuras con algunas de sus clientes ricas. Afligida por su traición, dejó su trabajo. Tenía la esperanza de olvidar el dolor y evitar preguntarse por qué no fue ella, suficiente para él. ¿Qué había cambiado en su relación que él sintió que tenía que buscar el amor en otras personas? Su madre notó lo pálida que su hija se había puesto –incluso para los estándares de Inglaterra–, Grace había perdido mucho peso y ella notó lo destrozada que su hija estaba.

Así fue como Grace llegó a Brighton, como una mujer amilanada que viajaba en el Ferrocarril Nacional de Heathrow. Sola, y sin trabajo que la distrajese, Grace pensó en los eventos que la llevaron a su situación actual. Por fin, llegó a una conclusión que la liberó finalmente de toda la angustia y dolor.

Cuando Grace volvió a su casa dos días antes de lo planeado se sentía mareada por la emoción de que por fin llegaría un desenlace satisfactorio. Se acercó lentamente a la habitación que compartía con Paul sin ocultar su presencia. Se detuvo en la puerta observando los cuerpos dormidos de Paul y su última mujerzuela. Con calma levantó su pistola y disparó un solo tiro hacia su cabeza. La intrusa asustada despertó. Grace sonrió con serenidad, dio media vuelta, y se fue.

IMAGEN: Fotograma de Película de Hitchcock.

Thursday, December 30, 2010

Las Lagrimas de la Luna de Ariel Skiba


Hubo en tiempo en que la luna y el sol estaban juntos en el cielo. Pasaban los días en paz, sin la oscuridad, y sin demasiado calor, contemplando al mundo desde su posición. A la luna le gustaba estar cerca de su amor, el sol, para sentir el calor de sus rayos brillantes. Cuando ella estaba cerca de él podía olvidar sus imperfecciones y su fealdad.

Un día, el sol meditaba sobre la luna y le dijo, “Yo puedo calentar al mundo. ¿Qué haces tú?”. La luna respondió, “Sólo puedo atraer la marea.” El sol le dijo aún más, “Yo puedo alumbrar al mundo y eliminar las sombras. ¿Qué haces tú?” La luna respondió, “Sólo puedo reflejarte a ti, tu propia luz.”

El sol decidió que la luna no hacía nada y se molestó con ella. Dijo a la luna, “No haces nada. Te vistes con mi luz como una cleptómana y tu cara desfigurada me molesta más y más cada día que la veo.”

La luna no dijo nada, sólo empezó a llorar. Cada lágrima que caía de su cara se transformaba en una estrella brillante. No reprochó nada al sol; ella sólo descendió de su lugar al lado del él. La Luna quería mostrar su gratitud al sol porque siempre había estado a su lado; entonces, decidió reflejar la luz del sol. El sol se puso contento de ver su propia luminosidad reflejada en la luna, y estaba tan feliz porque su presencia era la de una amiga.

Desde ese momento la luna y el sol no han estado juntos en el cielo. Cada día cambian sus lugares. El sol ilumina el cielo y la luna atrae las tinieblas, pero nunca ha dejado de reflejar la luz del sol y, cada noche, las estrellas se unen con ella como un testamento de su lealtad y amor.

Cuentos ganadores de Las Bicicletas de Boulder

Saturday, November 13, 2010

TERMINÓ EL FESTIVAL DE CINE


El miércoles pasado tuvimos la mayor audiencia de la temporada de otoño. Sorprendió el estudiantado con el interés mostrado al final por la última cinta: Barroco, de Paul Leduc, tal vez su obra más polémica ya que aparecen cuando mucho unos cinco diálogos en español, con distintos acentos, pues intervienen la española Angela Molina, Ernesto Gómez Cruz, mexicano, con uno de los actores favoritos de Buñel: Francisco Rabal, así como actores cubanos y de distintas nacionalidades, Blanca Sánchez, Bruno Rey, Roberto Cobo, Dominique Abel, María Luisa Alcalá y Brígida Alexander.

Dentro de los ideales surrealistas el contenido parece abstenerse de la trama, como André Breton suponía, “la historia no existe, es estructurada por la mente humana”. En medio de esta utopia se percibe que la película es una historia de Latinoamérica, musical, visual y danzante, que ya en 1989 estaba impregnada de la globalización autoconsciente posmoderna, pues en ella escuchamos a un tenor interpretando una ópera que terminará siendo bailada como danzón. Mozart, Vivaldi y el legado africano de ritmos, la intermitente canción cubana “De dónde son los cantantes” dominan durante la hora con 48 minutos que transcurren en el film, que abarca, desde la Conquista hasta la actualidad de la caída de la Union Soviética.

Los espectadores se divirtieron durante esta temporada con la comicidad de Penélope Cruz y Salma Hayek vestidas de vaqueras, se desconcertaron agradablemente con La ciencia del sueño, en la que parece ser la mejor película de Gael García Bernal hasta la fecha, pues se le despega del estereotipo mexicano. Abrazos Rotos impactó con sus giros paródicos del melodrama originados por Luis Buñuel y se emocionó con Javier Bardem en Mar adentro; pero la película que realmente planteó preguntas fue la más iconoclasta por su carácter vanguardista, aunque inspirada en la novela Concierto Barroco y bajo la supervision de Alejo Carpentier.

No es para menos: por algo Ball State University tiene un lugar importantísimo en la enseñanza de las Telecomunicaciones.